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viernes, 14 de agosto de 2015

LOS MODOS DE CONOCIMIENTO

El problema de la verdad y de los criterios de verdad. Lenguaje y conocimiento filosófico.

Verdad, coherencia, certeza. La verdad como algo del ser: aletheia; la autenticidad, la confianza y la fiabilidad. La verdad del juicio y de la proposición: adecuación. La verdad del razonamiento: validez y coherencia. La verdad del entendimiento: seguridad y certeza. La verdad como lo que no hay: posibilidad del ser y del decir. La verdad como promesa: lealtad y fidelidad. La verdad del lenguaje: semántica y pragmática. La verdad ética: veracidad.

En los ámbitos del conocimiento empírico y del razonamiento lógico, o en los más complejos aún de la acción práctica, utilizamos criterios de verdad para evaluar lo que nos ocurre –a nosotros y a las cosas, y al lenguaje con el que hablamos de todo esto–. Un acto humano consciente, voluntario, ya sea teórico o práctico, sólo llega a realizarse del todo cuando el sujeto que lo ejecuta es capaz de valorarlo –darle un sentido– y evaluarlo –determinar su grado de verdad–. El problema surge cuando intentamos especificar mediante una sola definición qué entendemos por ‘verdad’, porque, al ser muy distintas las acciones y los objetos considerados en ellas, muy distintos son también los criterios de verdad que les aplicamos, y los ‘tipos de verdad’ que cabe apreciar.
Vamos a ir observando diversas formas de decirse la verdad. Tal vez al cabo tengan todas algo en común, o tal vez descubramos que sólo se trata del uso indiscriminado de un mismo término para referirse a asuntos demasiado dispares. Esto es, puede ser que estemos ante un caso de imprecisión lingüística. Al final del tema nos tendremos que enfrentar a esta disyuntiva, y también habremos de reflexionar sobre la relación que se establece entre el lenguaje y las cosas, porque lo que parece obvio es que el asunto de la verdad sólo se le plantea a un ser que emite juicios sobre las cosas que le conciernen y tiene la facultad de recapacitar sobre tales juicios.